
Dénia es una ciudad de verdad con un puerto de verdad: cada día salen ferris a Ibiza y Mallorca, y la lonja sigue fijando cada mañana el precio de la famosa gamba roja. La UNESCO la nombró Ciudad de la Gastronomía, y los restaurantes lo justifican.
Un castillo del siglo XI se asienta sobre una roca en mitad de la ciudad. Al norte se extienden catorce kilómetros de playa de arena; al sur, la costa se vuelve de calas rocosas bajo el Montgó. Ambas quedan a diez minutos del centro.
Aquí se sentirá en casa quien quiera una ciudad española que funciona, con cultura, buena mesa y dos litorales muy distintos entre los que elegir.
Calas rocosas y villas a la sombra de los pinos al sur del puerto
Casas en ladera bajo la montaña, vistas amplias
La larga playa de arena al norte, apartamentos y adosados
El antiguo barrio de pescadores junto al puerto